31 marzo 2009

La luna de abril trae nieve,

me lo contó anoche una estrella…

la misma que me lee cuentos

para que duerma,

aquella que llega atravesando nubes

para recostarse en el reflejo

que deja la luz clemente

que emiten las otras,

compañeras sin simiente,

en la repisa de la ventana.


Cristales que hacen surcos

en la piel del cielo

que se adivinan grandes

y parecen pequeños,

rastrojos de cosecha

varados como un barco viejo

a la espera de ser reconquistados

y empleados de nuevo,

me lo contó el campo

al atardecer…

mientras me acercaba,

volando como en sueños

a la esquina…

donde el silencio ofrece tiempo.



3 comentarios:

  1. Esperanzadores versos solamente disputados en belleza por la imagen que los acompaña...

    plas! plas! plas!

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  2. Y es bien cierto que el silencio regala tiempo... nunca lo había pensado.
    Un bonito texto.
    Un beso amiga.
    Muxus ¡a mogollón! que decimos en Madrid, jejeje.

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  3. Qué hermoso, apolíneo, bello y etéreo!
    Me encantó; son imágenes preciosas, y coincido con Natacha, "donde el silencio ofrece tiempo" es un broche genial.

    Besicus (besos + sugus)

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