28 abril 2009

Había una vez un cuento…

medio en prosa,… medio en verso,

hablaba de la candela

que tintineando alumbra el recuerdo,

magias de un instante

que se extravían y desaparecen en el espacio,

en aquel insólito viaje sin salvavidas mar adentro.


Silencioso el tenue parpadear en la atención de sus ojos,

sinuosa la andadura que recorrí

acariciando cada recoveco que dibujaba en su cuerpo.


A tu alumbrar… candela del alba,

me arrimaba aquella mañana fría de un día primavera,

viajaba al mar de tus posos…

al íntimo placer de sumergirme en tus aguas

bostezando para abrir los ojos,


ya no recuerdo de que color eran sus palabras

aunque puedo sentir la huella de sus enseñanzas,

sueño…

y me despierto a este nublado hoy perpetuo,

mañana quizás disuelto…

ahora,

en la memoria se recrea fugaz como la estrella

aquel sendero que alumbraba ella

y andaba yo siguiendo en el paso la estela.


1 comentario:

  1. Al final el sensual recuerdo de momentos grabados en el infinito te eleva de tus pesadas huellas... inspiras
    brillas
    te recreas
    hueles a pensamiento
    que no es solo nombre de flor

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