27 octubre 2009


Sobre adoquines camina ligero un duende,
de un salto se sube a un tejado
mira a su alrededor queriendo orientarse,
busca un camino.
En sus ojos de color hoja seca
persisten gotas de otros mares,
sales para su mente abstracta
sabores que siente cuando se palpa.
En sus manos pequeñas y fuertes
no lleva nada,
tan solo fueron educadas para ser hábiles
estar atentas.. y acudir prestas.
En sus pies acostumbrados y desnudos
lleva el peso de su cabeza,
paso tras paso y a ras del suelo.

















Sobre el asfalto el duende se esconde
acomodado bajo mi camiseta,
siempre sopla requetesopla..
trepa y me alborota el pelo,
se desliza hasta mi oreja
pone muelles a mi imaginación
y me propone que salte.









                                Imaginemos...


1 comentario:

  1. Que duende más interesante y travieso que no te deja ¿será que sigue la estela de la belleza asradi?

    No, no estamos de paso
    Pero ojala todos tuvieramos un duende igual

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