02 abril 2010

En esta tierra desolada y yerma

sobre pedazos de cristal pisados,

delante de espejos repletos de huellas,

sin vestidos,

con lágrimas, humildad y soberbia.


Son figuritas de quebranto que resbalan,

arañan y al soltarse se clavan

amarrando los pies al suelo,

paralizando voluntad y sentimiento

boicoteando un mar de intentos.


Como barro cocido, pétreo.. aún poroso,

se estremece la piel y se atraviesa

a sus propios clavos rozando la locura,

seco por siglos,

cubierto de color bajo un esmalte

que lo protege del tiempo,

haciendo evidente el silencio del reposo

y menguando la permeabilidad de la cordura.


6 comentarios:

  1. Muy apropiado para estos días. Me gustó.


    Muxus

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  2. La permeabilidad de la cordura... sobre tierra enormemente mojada.
    Me saben ciertos sabores... mientras me dejaba ir entre tus renglones, y no sé si es melancolía, o tan sólo apetencias de romper los cánones.
    Buen enfoque.
    Besiños de lluvia.

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  3. Hoy solo venia agradeciendote de todo corazon el apoyo con tu comentario...

    Abrazzzusss

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  4. suelta al jardinero porque esto no arreglas ni tu ni tu consejero. es un consejo, jajajaja.
    sumessu!!

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  5. Ya lo siento pero no me agradan los anónimos, aunque den consejos.
    Yo te voy a dar un consejo también..
    es de gente honesta ir de cara.

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  6. Gracias por los comentarios en el blog. Escribes con genialidad. ¿De dónde brota lo que escribes? ¿Tiene que ver con "lucidógena"?
    Cuéntame.

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