31 octubre 2013


Se hace evidente el otoño y las calles se llenan de hojas secas
los árboles de hoja caduca sueltan todas sus prendas
se arraigan a la tierra, Madre de todas las bestias.
Se desnudan para protegerse del invierno
con el único anhelo de llegar fuertes a la primavera,
se desnudan contemplando impasibles sus largas y delgadas sombras
perseveran en el intento a pesar de no tener consciencia.

Es la ley de la selva, es una cuestión de supervivencia.

Agarrate peregrina del tiempo
siente tu raíz y cuida de ella aunque te zarandee el viento,
aunque sientas frío y miedo, a veces la soledad es tremenda.
Alza la mirada, contempla todo lo que te rodea
hay muchos árboles como tú a lo largo de esta senda.

No estamos solos aunque nos lo parezca, 
es nuestra mente cabezota
como una niña enrabietada que no quiere que le pongan coleta.

A veces me gustaría ser árbol existir natural y sin darme cuenta
pero soy humana, si me sajas una vena la herida duele
y mi cuerpo se desangra.

Hoy voy a imaginar que soy árbol y que por mis venas corre savia.




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